A.P. Torrescusa

Cenizas · El amor del Fénix

No sé cuándo he muerto

No sé cuándo he muerto. Si fue el día que perdí la esperanza, porque mi alma abandonó el cuerpo y le veo como el que mira por una ventana: sin ilusión, sumido en un sueño de quehaceres cotidianos cumplidos con desgana. Se levanta por la mañana con las ganas hundidas aún en la almohada. Que la vida sin estímulos pesa como un buque sin agua, sin más destino que llegar cansado a la cama y dormir sin sueños que recordar, para afrontar otro día más en soledad. Cuando hasta el alma hizo las maletas por no soportar más un cuerpo que no avanza, que sumido en lo que fue pasa la vida sin esperanza que le devuelva las ganas de tallar sueños en el aire para quienes ya no recuerdan cómo se fabrica el vuelo. El más grande creador de historias —para las gentes que las devoran queriendo ser ellos partes de esas historias— ahora yace en su lecho de vida sin alma, con la imaginación atrofiada: incapaz de juntar dos palabras en un papel y que la inspiración escriba por él. No sé cuándo he muerto, pero me pudro por dentro. El que me ve y saluda no ve que por dentro llevo una herida que supura, que late abierta, que no cesa. Que la hiel en la garganta es el sabor de la vida que vivo. Renacer quisiera en los brazos de las musas, que pusieron un universo dentro de mi talento para contar al mundo entero cuentos: historias de gente que no existen ni existirán, porque el amor que conté —sin duda que no es real— yo me enamoré de un amor que inventé y al no poder hacerlo real, esa historia terminó matando mi imaginación.

Maletas pesadas

Para alguien concreto

¿Este poema es para alguien?

Se lo mando con su nombre escrito a mano en la primera página. 173 páginas, 72 poemas: tapa blanda 14,00 €, tapa dura 23,00 €.