Monte Redondo
No es un escenario. Es un bosque que recuerda, decide y responde. Bajo sus raíces vive un pueblo de quince criaturas de unos ochenta centímetros que llevan siglos sosteniendo el equilibrio de la tierra.
Cartografía
Todo el viaje cabe en una hoja.
Las Runas Heladas al norte, la Cueva de la Abundancia al oeste, Lómaril entre las raíces y el Claro Sagrado en el centro.
La regla del autor
Fantasía, sí. Pero funcional.
Ángel puso una condición desde el principio: nada de criaturas medio madera medio humanas. Tenían que ser fantasía, pero con reglas.
De ahí salió un pueblo con oficios. Las fibras de seda de gusano se hilan en ruecas hechas de espinas y ramas. Las piedras del río se perforan con ácido de hormiga roja. Los pigmentos se extraen de líquenes, flores y minerales. Y cada uno de los quince tiene una función de la que depende el poblado entero.
- Monte Redondo
- El bosque donde transcurre la novela. No es un escenario: recuerda, decide y responde.
- Sylvánimas
- Pueblo de quince criaturas de unos ochenta centímetros. Visten cortezas y fibras de seda de gusano, y se adornan con piedras del río perforadas con ácido de hormiga roja.
- Las Trufas Doradas
- Lo único capaz de regenerar el bosque talado. Se guardan veinte en Monte Redondo a la espera del ritual.
- Las Runas Heladas
- La prueba final. Una inmersión de dos horas en el estanque de un glaciar bajo la luna llena, en inmovilidad absoluta.
- El ritual de los dos soles nocturnos
- La ceremonia que se celebra en las Runas Heladas y que puede curar la enfermedad del linaje.
- El mapa de lirio
- Mapa entregado por Neryss. Solo revela las Runas Heladas cuando lo tocan dedos acuáticos.
Los quince Sylvánimas.
Nueve hombres y seis mujeres.

Thalor
Guía del pueblo Sylvánima. Enseña que la inmovilidad no es rendirse, sino ceder para que el espíritu se ancle.

Ylvra
Joven herborista que da a Unai algunos de los consejos que le salvan la vida. Conoce el aceite que sella la piel contra el frío.

Fyrn
Enciende chispas con cuarzo rojo. Entrega cristales que guardan un calor residual: no libran del frío, pero dan un ancla.

Fyra
Crea escudos de aire para proteger al grupo. Una de las ocho que emprenden el viaje final a las Runas Heladas.

Nyr
Fabrica arneses y cuerdas con raíz de acero. Sus muñequeras atraen la humedad del cuerpo y forman una capa contra el viento helado.

Liora
Deja marcas luminiscentes que guían al grupo en la oscuridad. Su cuerpo brilla con polvo de auroras.

Vorin
Guarda en su cuerpo el futuro del bosque. Acompaña a Unai hasta el glaciar.

Myris
Trabaja la tierra y el agua. Sus pulseras llevan grabadas fórmulas ancestrales.

Kaelis
Trepador incansable. Caza con un instrumento hecho de caparazones de escarabajo huecos y telarañas.

Orvyn
Construye los refugios del poblado y encuentra pasadizos bajo tierra. Se queda a curar el bosque talado.

Lumin
Cura cantando. Toca una flauta tallada en rama de sauce.

Gryss
El más impulsivo del poblado. Intenta robar galletas de la cocina y Thalor le reprende sin demasiada convicción.

Tael
Monta guardia mientras el bosque duerme. Refleja la luz de la luna en su obsidiana para cegar a los enemigos.

Saelis
Incuba huevos de luciérnaga en su propio cuerpo. De ella depende la luz del poblado.

Vynna
Talla trampas de hielo para los depredadores. Su cabello de escarcha se derrite y se regenera.
Los humanos, y lo que llevan en la sangre.
Seis personas de una misma familia. Iñaki y Andrés cruzan la puerta de lluvia y toman forma Sylvánima; por eso de ellos hay dos retratos.

Unai
Sube al monte con su lupa y su herbario. Descubre que el bosque está vivo, recibe el mapa de lirio y carga con la enfermedad que viene de su linaje.

Amparo
Va en silla de ruedas desde el accidente de autobús. Teje una bufanda roja y blanca y regaña a Unai cuando vuelve del monte con la ropa embarrada.

Andrés
«El portador del ojo verde de su linaje». Le enseñó a Unai el nudo de la abuela con la cuerda naranja. La empresa lo trasladó lejos. También acaba transformado.

Iñaki
Desapareció años atrás. Cruzó la puerta de lluvia transformado en Sylvánima para unirse al bosque y no volver nunca más a ser humano.

Eneko
Un año más joven que Unai. Comparten el álbum del herbario. Desde que sus padres se separaron le cuesta coincidir para las excursiones.

Irene
Hermana mayor de Amparo y madre de Eneko. Recibe a Unai entre cortinas de cuentas y un misterioso encargo: «Pasa, pasa, sobrino favorito».
Otras criaturas del camino.

Neryss
Emerge de una charca y entrega a Unai el mapa de lirio, que solo revela las Runas Heladas al ser tocado por dedos acuáticos. «Tienes cinco lunas llenas antes de que la oscuridad alcance su corazón».

Aerion
Piel de corteza y ojos vivaces. Habla con voz melodiosa, inaudible para Eneko hasta que aprende a escuchar el bosque.

Aelar
Rostro joven y mirada tranquila. Experto en leer las corrientes del agua y los susurros del viento entre las hojas. Encabeza la búsqueda de Iñaki.

Silván
Se une a la expedición y trepa por las ramas del Milenario con la presteza de un lince. Al final regresa con los suyos.

Brandán
«Y yo soy Brandán, el guardián de las lanas». Del castro, junto a Mara y Lyra.

Nyssa
Lleva una estrella plateada en el pecho que late como un corazón antiguo. Guía a los tres lobos grises en formación de cuña junto a Kaelan y Orión.